Incluso los radicales de la liga anti-nuevastecnologías estarán de acuerdo: a pesar de que son un auténtico quebradero de cabeza (cortocircuitan las mentes mejor amuebladas), el ordenador, Internet y sus allegados son útiles. Inmensamente útiles. Abren no ya un mar, sino un océano de posibilidades.Una de ellas es lo que el periodista chileno Juan Pablo Meneses denomina "Periodismo Portátil" . Gracias a la red, el reportero ya no tiene por qué depender de una redacción; menos aún de un jefe.
El hecho de que hoy en día todo quisqui pueda ser periodista (bastan un simple teléfono móvil y el don de la oportunidad) no tenía por qué suponer una fuente de desgracias para el informador profesional. Si las nuevas tecnologías han democratizado el periodismo y cualquiera puede convertirse en periodista, entonces es justo que el que ya era reportero, pueda serlo aún más.
Tal y como señala el profesor Ramón Salaverría, "gracias a las tecnologías digitales ha surgido una nueva generación de periodistas" que escribe desde casa, colabora con (en lugar de trabajar para) periódicos y revistas, y lo más importante, tiene lo que todos querrían para sí: movilidad y libertad para elegir sobre qué quiere escribir.
Aunque la estabilidad económica es menor (y el sueldo también), ser freelance permite escribir sobre lo que verdaderamente se considera importante. Y no depender de ideologías ni intereses económicos más allá de los propios.
Para ahondar un poquito más en el tema, se puede ver el artículo "Periodistas sin redacción" en la edición digital de EL PAÍS. El link es http://www.elpais.com/articulo/portada/Periodistas/redaccion/elpepisupcib/20081127elpcibpor_1/Tes