jueves, 27 de noviembre de 2008

Periodismo Portátil

Incluso los radicales de la liga anti-nuevastecnologías estarán de acuerdo: a pesar de que son un auténtico quebradero de cabeza (cortocircuitan las mentes mejor amuebladas), el ordenador, Internet y sus allegados son útiles. Inmensamente útiles. Abren no ya un mar, sino un océano de posibilidades.

Una de ellas es lo que el periodista chileno Juan Pablo Meneses denomina "Periodismo Portátil" . Gracias a la red, el reportero ya no tiene por qué depender de una redacción; menos aún de un jefe.

El hecho de que hoy en día todo quisqui pueda ser periodista (bastan un simple teléfono móvil y el don de la oportunidad) no tenía por qué suponer una fuente de desgracias para el informador profesional. Si las nuevas tecnologías han democratizado el periodismo y cualquiera puede convertirse en periodista, entonces es justo que el que ya era reportero, pueda serlo aún más.

Tal y como señala el profesor Ramón Salaverría, "gracias a las tecnologías digitales ha surgido una nueva generación de periodistas" que escribe desde casa, colabora con (en lugar de trabajar para) periódicos y revistas, y lo más importante, tiene lo que todos querrían para sí: movilidad y libertad para elegir sobre qué quiere escribir.

Aunque la estabilidad económica es menor (y el sueldo también), ser freelance permite escribir sobre lo que verdaderamente se considera importante. Y no depender de ideologías ni intereses económicos más allá de los propios.
Para ahondar un poquito más en el tema, se puede ver el artículo "Periodistas sin redacción" en la edición digital de EL PAÍS. El link es http://www.elpais.com/articulo/portada/Periodistas/redaccion/elpepisupcib/20081127elpcibpor_1/Tes

domingo, 9 de noviembre de 2008

La escéptica

Tengo una buena amiga, gran persona pero con dos pequeños defectos: es algo irritable y excesivamente escéptica.

El jueves por la noche nos encontrábamos tiradas en su sofá, viendo los MTV Europe Music Awards. Me había levantado a por una Coca-Cola cuando la oí gritar como poseída. PERO VAMOS A VER, QUIÉN **** SE SUPONE QUE ES, EL MALDITO CHE GUEVARA?? ACASO ES EL ****** NELSON MANDELA???? Ante tanta indignación la interrogué con la mirada y, con la venita de la frente aún hinchada, me contestó: MÍRALOS A TODOS COMO ESTÚPIDOS, CON CAMISETAS Y VESTIDOS DE OBAMA! PERO SI EL TIPO ÉSTE AÚN NO HA HECHO NADA!!!!

Barak Obama ha ganado las elecciones en EEUU, de acuerdo. Yo, con el 99% de la población mundial, pienso que es poco factible una administración norteamericana aún peor que la anterior. Pero, ¿de verdad tenemos que asumir que este hombre es el nuevo mesías? ¿Habría recibido la mitad de la atención mediática que se ha llevado si no fuera afroamericano? Aunque celebro que el sueño de Luther King se haya cumplido, y lo que supone que un negro llegue a la Casa Blanca, creo que su triunfo se ha debido en gran medida a algo que los medios hacen a menudo cuando encuentran un personaje medianamente carismático (y Obama lo es): lo encumbran, lo elevan al estrellato, casi lo deifican. Y claro, así parece que el ya ex senador va a salvar a la humanidad en cuando entre en el despacho oval.

Amy Goodman, de Democracy Now, decía, y con razón, que quienes han pagado la megacampaña del nuevo presidente son en buena parte gente de Wall Street, y que por tanto, es a ellos a quienes Obama deberá fidelidad en cuanto tome posesión de su nuevo cargo. Quizá por ello la clase media (omnipresente en su discurso) y por descontado, las clases bajas, pasarán a un discreto segundo o tercer plano. Obama coincide con McCain en incrementar el número de las tropas en Afganistán. Obama ha prometido eterna lealtad al lobby judío estadounidense y mano dura con Hamás. Para ser francos, Obama tiene unos intereses bastante más cercanos y se parece mucho más a cualquier wasp de a pie que a un negro del Bronx.

Mi amiga estaba indignada por esa exagerada manía de la sociedad actual de ponerlo todo en blanco y negro, por el maniqueísmo exacerbado que nos impide ver las cosas, no con pesimismo, sino simplemente con espíritu crítico.

Estaba a punto de contestarle Yes we can o algo similar pero me callé y pensé que algo de razón, sí llevaba.