martes, 26 de octubre de 2010

Arte moderno, ¿un chiste malo?

El sábado pasado estrené la hora golfa del cine y me fui a ver Exit through the gift shop (Salida por la tienda de regalos). Se trata del documental dirigido por el grafittero anónimo más conocido del globo terráqueo: Banksy.

La cinta comienza con la voz distorsionada del artista diciendo "la historia va sobre un tipo que quería hacer un documental sobre mí y al final resultó que él era mucho más interesante que yo".

Alto ahí.

Cuando eres un artista, vivo (esto último, no es moco de pavo), un lote de pinturas tuyas puede alcanzar los 60.000 euros en subasta, tu obra la compra todo el famoseo holliwoodiense y hasta te encargan hacer una intro para los Simpsons, chico, nadie te culpará si la fama se te sube un pelín a la cabeza.

Si además tienes la posibilidad de hacer un documental sobre tu género artístico, ¿qué te impide dirigir una hora y media de oda a ti mismo?

Exit through the gift shop podría haberse convertido en eso. O, por qué no, en una crítica denodada de ese tipo del que Banksy habla al principio y al que dedica la cinta: Thierry Guetta, aka Mister Brainwash, mitómano trasnochado y plagiador con todas las de la ley que se hace de oro gracias a la copia sistemática de otros artistas.

Si nos ponemos, también podría haber sido una digresión pedante sobre la vacuidad del arte moderno. Sobre lo descabellado de pagar millones de cualquier divisa por un lienzo en el que aparece una raya y un punto.

Pero basta de lo que pudo haber sido y no fue.

En realidad, el documental tiene un poco de todo eso, pero está expuesto de una forma tan sutil y elegante que te marchas pensando: este Banksy tiene mucha, mucha clase.

Señores... pasen y vean.