Por qué.
Hoy me lo pregunté. ¿De veras me enorgullece que me consumas día tras día?
Con un leve giro de muñera me arrancas a tiras la piel.
Dicen que no vendrán otros, que debo servir de simpre medio a un fin sublime.
Quedaré grabado sobre el piso que permite me adhiera a él.
Con delicadeza, me tomas de la cintura y recorres conmigo la geografía del papel. El crujido del grafito revela algo viejo y suave, como nuestra tranquila historia de amor, hecha de palabras y páginas y delirios y pláticas…
(En realidad, soliloquios)
"Todo el tiempo del mundo, eso es lo único que poseemos", me dijiste, escritor.
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