martes, 2 de diciembre de 2008

Un poco más de escepticismo

Durante muchos meses hemos visto páginas y páginas repletas de artículos (informativos, interpretativos y opinativos) donde los periodistas no podían ocultar su entusiasmo y regocijo ante la elección de Obama, primero como candidato demócrata a la Casa Blanca y después como presidente electo.
Pues bueno, hace algunos días, decía en este blog que quizá no debíamos empezar a alabarle el gusto antes de tiempo, ya que hasta el momento su acción se cirscunscribía a un discurso, nada más lo avalaba.

Creo que ahora sí es buen momento para empezar a comentar, puesto que Obama ya ha tomado sus primeras decisiones. Y sin embargo... en los medios de comunicación veo una asepsia informativa absoluta. ¿De verdad nadie piensa interpretar u opinar sobre sus primeros nombramientos?

Bueno, entonces, aún a riesgo de equivocarme estrepitosamente, lo haré yo: si la mitad de los cargos del nuevo gobierno van a ser de la época de Clinton y prácticamente la otra mitad, republicanos, Señor Presidente, ¿Dónde está el cambio?

jueves, 27 de noviembre de 2008

Periodismo Portátil

Incluso los radicales de la liga anti-nuevastecnologías estarán de acuerdo: a pesar de que son un auténtico quebradero de cabeza (cortocircuitan las mentes mejor amuebladas), el ordenador, Internet y sus allegados son útiles. Inmensamente útiles. Abren no ya un mar, sino un océano de posibilidades.

Una de ellas es lo que el periodista chileno Juan Pablo Meneses denomina "Periodismo Portátil" . Gracias a la red, el reportero ya no tiene por qué depender de una redacción; menos aún de un jefe.

El hecho de que hoy en día todo quisqui pueda ser periodista (bastan un simple teléfono móvil y el don de la oportunidad) no tenía por qué suponer una fuente de desgracias para el informador profesional. Si las nuevas tecnologías han democratizado el periodismo y cualquiera puede convertirse en periodista, entonces es justo que el que ya era reportero, pueda serlo aún más.

Tal y como señala el profesor Ramón Salaverría, "gracias a las tecnologías digitales ha surgido una nueva generación de periodistas" que escribe desde casa, colabora con (en lugar de trabajar para) periódicos y revistas, y lo más importante, tiene lo que todos querrían para sí: movilidad y libertad para elegir sobre qué quiere escribir.

Aunque la estabilidad económica es menor (y el sueldo también), ser freelance permite escribir sobre lo que verdaderamente se considera importante. Y no depender de ideologías ni intereses económicos más allá de los propios.
Para ahondar un poquito más en el tema, se puede ver el artículo "Periodistas sin redacción" en la edición digital de EL PAÍS. El link es http://www.elpais.com/articulo/portada/Periodistas/redaccion/elpepisupcib/20081127elpcibpor_1/Tes

domingo, 9 de noviembre de 2008

La escéptica

Tengo una buena amiga, gran persona pero con dos pequeños defectos: es algo irritable y excesivamente escéptica.

El jueves por la noche nos encontrábamos tiradas en su sofá, viendo los MTV Europe Music Awards. Me había levantado a por una Coca-Cola cuando la oí gritar como poseída. PERO VAMOS A VER, QUIÉN **** SE SUPONE QUE ES, EL MALDITO CHE GUEVARA?? ACASO ES EL ****** NELSON MANDELA???? Ante tanta indignación la interrogué con la mirada y, con la venita de la frente aún hinchada, me contestó: MÍRALOS A TODOS COMO ESTÚPIDOS, CON CAMISETAS Y VESTIDOS DE OBAMA! PERO SI EL TIPO ÉSTE AÚN NO HA HECHO NADA!!!!

Barak Obama ha ganado las elecciones en EEUU, de acuerdo. Yo, con el 99% de la población mundial, pienso que es poco factible una administración norteamericana aún peor que la anterior. Pero, ¿de verdad tenemos que asumir que este hombre es el nuevo mesías? ¿Habría recibido la mitad de la atención mediática que se ha llevado si no fuera afroamericano? Aunque celebro que el sueño de Luther King se haya cumplido, y lo que supone que un negro llegue a la Casa Blanca, creo que su triunfo se ha debido en gran medida a algo que los medios hacen a menudo cuando encuentran un personaje medianamente carismático (y Obama lo es): lo encumbran, lo elevan al estrellato, casi lo deifican. Y claro, así parece que el ya ex senador va a salvar a la humanidad en cuando entre en el despacho oval.

Amy Goodman, de Democracy Now, decía, y con razón, que quienes han pagado la megacampaña del nuevo presidente son en buena parte gente de Wall Street, y que por tanto, es a ellos a quienes Obama deberá fidelidad en cuanto tome posesión de su nuevo cargo. Quizá por ello la clase media (omnipresente en su discurso) y por descontado, las clases bajas, pasarán a un discreto segundo o tercer plano. Obama coincide con McCain en incrementar el número de las tropas en Afganistán. Obama ha prometido eterna lealtad al lobby judío estadounidense y mano dura con Hamás. Para ser francos, Obama tiene unos intereses bastante más cercanos y se parece mucho más a cualquier wasp de a pie que a un negro del Bronx.

Mi amiga estaba indignada por esa exagerada manía de la sociedad actual de ponerlo todo en blanco y negro, por el maniqueísmo exacerbado que nos impide ver las cosas, no con pesimismo, sino simplemente con espíritu crítico.

Estaba a punto de contestarle Yes we can o algo similar pero me callé y pensé que algo de razón, sí llevaba.

domingo, 26 de octubre de 2008

Kapuscinki

Seamos sinceros, desde el Bel Ami de Maupassant hasta Peter Fallow en la Hoguera de las Vanidades, todos los periodistas que han llegado lejos en la historia de la literatura(y ésta suele reflejar de forma bastante fidedigna la realidad) mantienen una conducta inmoral y desvergonzada. Son invariablemente mentirosos, ladinos, arrogantes... el paradigma del cinismo, vaya.

Así pues, mientras en la facultad nos abruman con la idea de la honestidad y rigurosidad como elementos indispensables para hacer buen periodismo, en mi cabeza va formándose una imagen nítida de mi futuro a medio plazo. Gracias a toda esa honradez, me veo de panoli chupatintas redactando obituarios o prediciendo el horóscopo en un periódico regional hasta el fin de los días.

No se trata de que mi actitud haya cambiado a causa de las opiniones de los profesores, no. Se trata de que para bien o para mal, vengo así de fábrica. No sé mentir y no tengo lo que coloquialmente se conoce como 'morro'. Si acaso, soy de esas de las que se dice 'es que de buena, es tonta'. Esto no va de echarse flores: más que virtud, lo considero un lastre.

En éstas, me encuentro releyendo al señor Kapuscinski, cuando choco con una observación muy muy interesante. Dice así: "Creo que para ejercer el periodismo, hay que ser un buen hombre o una buena mujer". Si se es una buena persona, explica, se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades y sus tragedias. Si sentimos un interés sincero por la historia que intentamos comprender, la gente se abrirá a nosotros y nos hablará. Tan sólo mediante esa empatía podremos obtener del otro la información que necesitamos.

El tío va y dice que 'los cínicos no sirven para este oficio'. Quizá sólo sean chocheos de un viejo periodista con una visión desfasada del mundo, pero no puedo evitarlo: de repente creo ciegamente en Kapuscinki. Sus palabras me dan esperanzas, me hacen sonreír.

martes, 14 de octubre de 2008

A vueltas con la objetividad

Ya desde el primer día, tratamos el tema: ¿Existe realmente esa cosa llamada objetividad? Jean- François Revel deja claro que en su opinión, sí.

Para mí, sin embargo, se trata de algo utópico, pero no por ello excluible. Por ética profesional y por moralidad, a la hora de enfrentarnos a cualquier tipo de acontecimiento, debemos tratar de ajustarnos lo máximo posible a la realidad de los hechos. Es cierto que todo tiene múltiples vertientes y puntos de vista, que la gama de grises es infinita, pero quizá por eso, una buena forma de acercarnos a la verdad, sea tratando de recoger el mayor número de matices. Porque la objetividad no es más que la suma de todas las subjetividades.

Es en este aspecto en el que concuerdo con Revel: al igual que la utopía, debemos buscar la objetividad, tratar de aproximarnos por todos los medios, no desecharla tan sólo por que parezca imposible llegar a ella.

Galeano decía, y creo que es bien aplicable al concepto del que hablamos: "Si yo camino 10 pasos, la utopía se alejará diez pasos. Si camino 20, se ubicará 20 pasos más allá. Bien sé que por mucho que ande, nunca la alcanzaré. Pero para eso sirve la utopía, para caminar"