domingo, 21 de febrero de 2010

Radiografía de un encuentro

Las puertas se abren una vez más. El vagón va atestado, como siempre.

Él entra vestido de domingo aun siendo martes; incluso se ha puesto un clavel en la solapa de la chaqueta. En el bolsillo derecho lleva un pequeño ratón muerto y a medio descongelar. En el bolsillo izquierdo, la carta de amor de una octogenaria. Los calcetines van desparejados, uno negro y otro azul, ya que no se atrevió a encender la luz por no despertarla, a Ella, Inminente Ex Novia.

Augustina, en su silla de ruedas al fondo del salón de verlaTelevisiónyjugaraldominó, lo ha recibido con una sonrisa plagada de agujeros negros, pero igualmente grandiosa. Querido primer Novio. Visita semanal del Gran Amor. Es igualito a Faustino y como la nebulosa senil le impide recordar el paso de los años, Miguel decidió en un momento dado no romper el entusiasmo de la vieja, que lo mira con gratitud infinita mientras discuten los detalles de la boda que al parecer nunca llegó a materializarse. Después, lee sus cartas entusiastas y las contesta sacando toda la vocación romántica que no puede emplear con su actual pareja.

Ella es eminentemente práctica. Ella se ríe de las cartas que él le escribía cuando comenzaron a salir. Ella estudiaba Éconómicas para dinamitar el sistema desde dentro. Ahora lo hace para empezar a trabajar en la empresa de su, ejem, amigo Julio.

El ratón es para la Iguana. Presiente que pronto ambos deberán mudarse. Miguel trata de sonreír, pero no puede.

La otra Ella, la que va estrujada junto a la puerta, lleva una enorme bolsa de Prenatal, a juego con su panza redonda y voluminosa. El destino del contenido, una silla de bebé para el coche, no es el auto en sí, sino la tienda en sí. Valeria ya no tiene coche, tiene una carta de Inminente desahucio en su bolso de Prada. El cual, probablemente, también tenga que vender. Los bebés comen mucho, cagan mucho y gastan mucho, y por algo hay que empezar. El corazón del tamaño de un garbanzo latiendo veloz en su vientre es lo único que tiene y lo único que importa. Debería sonreír, pero no le sale.

Las puertas se abren una vez más. El vagón va atestado, como siempre.

Entran tres músicos que se apiñan como pueden, dando codazos respetuosamente para hacer sitio a los instrumentos y a la música. Y comienzan con un clásico:

"Sóooooolo le piiiiido a Dios... que la Guerra no me seeea Indifereeeeente...."

Miguel sólo le pide a Dios, si es que tal cosa existe, que la Inminente ExNovia no le deje. Valeria sólo le pide a Dios seguir siendo fuerte. Sus miradas se cruzan. Se produce un momento de esos que, por la obligada proximidad, sólo se dan en el subterráneo. Un guiño de complicidad. El chico vestido de domingo mira a la chica preñada a la que nadie ha cedido su sitio. No se conocen, pero ambos compadecen al otro y se envían una sonrisa de ánimo. Los Inminentes quedan en un discreto segundo plano.

Por un instante, las cartas duelen un poco menos.

lunes, 18 de enero de 2010

Amor en tiempos del blog

Caí por casualidad, lo prometo, no quería verlos.
Admito que buscaba saber un poco más sobre ti,
pero nunca pretendí aterrizar
en tus desvelos, en tus miedos o en tu dolor.

Ahora me siento una intrusa.

Sé, de una forma difusa,
velada aunque consciente,
que los versos han sido publicados,
que al parecer a ti
no te importa desnudar tu historia…

Para mí, sin embargo,
ha resultado tan violento
que casi me he sonrojado.
Ha sido como hurgar entre los papeles del amado
y encontrar secretos que no deseaba conocer,
no por miedo:
tan sólo por respeto y pudor,
por no quebrar la veneración distante
que te profeso.

Así que ahora me siento sucia.
Convertida en una especie de amante no correspondida,
una de esas personas
que saben demasiado sobre el ser admirado
y acaban confundiendo fantasía y realidad.
Creen conocer al otro,
sienten una proximidad, una cercanía y una intimidad con él
que raya en el amor cotidiano,
ese que es viejo y suave y profundo.

Sólo que, en realidad, tal intimidad no existe.

Te prometo que yo ya no escribía sobre soledad
ni sobre tristeza.
Tampoco lo hacía ya sobre amor.

No sé, entonces, por qué despiertas en mí
una ternura brutal,
un deseo entrecortado e irreal,
una admiración profusa.
Un leve atisbo de celos por compartirte con alguien
(y no sé con quién; quizá, incluso una ausencia);
un dolor sordo y pasajero cuando pido que aparezcas
y no estás.

Creo que es por la mezcla de esa mirada límpida
y, casi imperceptible, tu olor.
Lo capto sólo a veces,
cuando te detienes a mi lado
un instante más de lo debido,
y vuelves a caminar.

Entonces llega una vaharada;
si estoy atenta, la puedo aspirar
antes de deshacerse en el aula.
Hueles a hombre pulcro, metódico y triste.

¿Quién gesta tal indiferencia?
¿Cómo se puede sentir desprecio o frialdad
ante esos ojos que son verdad, que son ilusión?

¿Acaso mienten tus ojos?

Me invade una pena infinita
al descubrir que sufrías.
Que no eras feliz.
No quería saber a quién amas.
Quién dejó de sufrir por ti.

He sido una intrusa.

Caí en ellos por casualidad, lo prometo,
no deseaba verlos.

Admito que quería saber un poco más de ti,
pero nunca pretendí aterrizar
en tus versos, en tus miedos y en tu dolor.

Sin embargo, tampoco es justo que
cuando había conseguido ser tan vieja,
me conviertas de nuevo en una niña
que escribe cartas de amor.

miércoles, 1 de abril de 2009

Abulia

No es nada, no es nadar, es nadear.

Al contrario que nadando, nadeando te ahogas.

Eres una sirena varada en las rocas.

Eres una bulímica sin ganas de vomitar.

Te dejas el alma en casa y ni siquiera pasas a recogerla.

O se te cae al suelo, y olvidas que debes volverla a guardar.

Eres bruma en verano.

Eres algo roto que alguien olvidó arreglar.

¿Para qué?

Vas de paquete en un maletero cualquiera.

Eres la cornisa en la ventana, a la que se agarra el suicida y decide no saltar.

Y si suena el teléfono? Noooo.

La apatía gana a las ganas. Estás partida. No sabes llorar. Las lágrimas, si caen, caen con desgana, no se molestan ni en mojarte la cara.

Las horas se vuelven ceniza, como mates

(y matan poco a poco)

Ya no queda de esa cosa que se llamaba…¡cómo se llamaba?

Ilusión…

y vuelta a la carga.

Una semana nadando

Seis nadeando

Así cómo vas a flotar.

martes, 27 de enero de 2009

El otro Tom y los 4 tipos de informadores


Muy a cuento de "Estrellitas de Holliwood", el artículo que José Ángel Mañas ha escrito para Punto de Encuentro (autopromo! autopromo!), hoy he tenido la oportunidad de comprobar hasta qué punto el escritor tiene razón.

Resulta que he asistido a la rueda de prensa de Valkiria, con todo el despliegue de medios que ello supone. La sala del Ritz en la que se celebraba estaba hasta la bandera.
Tom Cruise (wohhhhhh, etc.) llega rodeado de guardaespaldas más o menos voluminosos y se sienta. A su lado, el señor guionista, Christopher McQuarrie. Y comienzan las preguntas.

Aquí entran en juego los cuatro tipos de periodistas:
-El frívolo lameculos, que, desgraciadamente, suele ser la ("oh, Tom, estás taaaaaaaan guapo en la película...eres un actor brillante"). Disculpa, pero, ¿dónde está la pregunta?
-El pseudo-cachondo ("eres un hombre de acción, no utilizas dobles, igual que yo, jeje, y sin embargo, nunca te haces ni un rasguño: explícame cómo lo haces, ¡a mí siempre me parten la cara!"). Muy gracioso pero, según mi corta experiencia, los actores de Holliwood tienen un sentido del humor bastante escaso y, por cómo tuercen el gesto en una incómoda sonrisa, sospecho que la mayoría de las veces no captan el humor patrio (el cual tampoco es que sea demasiado inteligente).
- El listillo ("según tengo entendido, el presupuesto fue kdjdfglj y la documentación para la película consistió en dsklfjf y la pregunta es dikjlkj"). Vale, la finalidad de este tipo de preguntas es, más que ahondar en la cuestión de fondo, demostrar cuáaaaaaanto sabe este informador. Por lo general, la respuesta aporta muchísima menos información que la propia pregunta.
- Finalmente, el exaltado. Este tipo, por lo visto, es el que más abunda en el círculo madrileño. Su actitud consiste en indignarse de forma pública y notoria ante cualquier vicisitud que se presente, del estilo de: un móvil sonando en la sala, otro compañero periodista que se levanta al formular su pregunta y tapa por breves instantes al actor o actriz (ésta es la peor afrenta que puede hacérsele a un cámara), una pregunta de índole personal no contestada o un retraso de diez minutos en el Photocall.

El resultado es el esperado por los organizadores: no hay preguntas incómodas en ningún momento. Las respuestas del actor son, invariablemente, contestaciones genéricas, válidas para cualquier pregunta, que se quedan en cuatro ideas:
- Me encanta hacer películas
- Vivo para el cine y para mi familia
- Todos estábamos muy comprometidos con este proyecto
- Tratábamos de dar a conocer esta historia a la gente

Pues eso, una concreción que tira de espaldas.
Lo peor es que creo que, para llegar a esa genialidad, el señor Cruise cuenta con un amplio número de asesores. Como ellos no pueden sentarse en la mesa (cantaría un poco), MacQuarrie se lanza en su ayuda y contesta por él cada vez que el actor se queda con la boca abierta y la mirada perdida tratando de dar respuesta a las intrincadas preguntas que le formulan.

Sí, Mañas, los actores resultan decepcionantes (los periodistas, un poco, también).

jueves, 22 de enero de 2009

Licencia

Últimamente me sale el periodismo por las orejas. Y tanta objetividad me mata. Pequeña isla, pues.


¿Te acuerdas? Paseábamos sobre las hojas secas de finales de verano, aplastando tópicos. Porque, tú ya sabes que los árboles se desnudan en otoño: siempre me recordabas que vivíamos en un maldito lugar donde todo avanzaba al revés. Quizá era por eso que lo sentíamos retrasarse, el tiempo pasaba tan lento que alguna vez imaginamos que las agujas de mi reloj circulaban en sentido inverso. Y a quién le importa eso. Era este hecho lo que nos transportaba a un espacio y una dimensión únicas, a salvo de lo vulgar de la vida cotidiana, del resto de entes de los que nos vemos rodeados aún hoy.


Sabes también que es lo que más añoro ahora de ti, esa sensación de sosiego que va contigo donde quiera que estés, que se convierte infinitud de veces en el sustituto de la soledad, cruel compañera que nos empuja al fondo del precipicio a veces; aquella con la que, ya sabes, lucho cada día.


Tú me sientes fuerte, así me lo dijiste el primer día que me miraste y yo te sonreí con los ojos puestos en otra parte, sin sacarte de tu error; amagos de agradar a la gente, como siempre, en algo a camino entre la amabilidad y una hipocresía apenas perceptible, tal y como me han enseñado que debe ser. Como solía ser antes de encontrarte.

lunes, 12 de enero de 2009

Sobre Gaza

Por Internet circulan últimamente doce "reglas de oro" para la redacción de noticias sobre Oriente Próximo en los grandes medios de comunicación, se entiende que occidentales. Su autoría es incierta (yo lo vi por primera vez entre los comentarios del diario Público en Internet, pero también ha aparecido en otro idioma en otros blogs). Internet es así. Merece la pena dedicarle un minuto: no tiene desperdicio.

1) En Oriente Próximo son siempre los árabes quienes atacan primero, y siempre es Israel quien se defiende. Esa defensa se llama "represalia".

2) Ni árabes, ni palestinos ni libaneses tienen derecho a matar civiles. A eso se le llama "terrorismo".

3) Israel tiene derecho a matar civiles. Eso se llama "legítima defensa".

4) Cuando Israel mata civiles en masa, las potencias occidentales piden que lo haga con mayor comedimiento. Eso se llama "reacción de la comunidad internacional".

5) Ni palestinos ni libaneses tienen derecho a capturar soldados israelíes dentro de instalaciones militares con centinelas y puestos de combate. A eso hay que llamarlo "secuestro de personas indefensas".

6) Israel tiene derecho a secuestrar a cualquiera hora y en cualquier lugar a cuantos palestinos y libaneses se le antoje. Su cifra actual ronda los 10 mil, 300 de los cuales son niños y mil, mujeres. No se precisa prueba alguna de culpabilidad. Israel tiene derecho a mantener secuestrados presos indefinidamente, ya sean autoridades democráticamente elegidas por los palestinos. A eso se le llama "encarcelamiento de terroristas".

7) Cuando se menciona la palabra "Hezbollah", es obligatorio añadir en la misma frase "apoyados y financiados por Siria y por Irán".

8) Cuando se menciona "Israel", está terminantemente prohibido añadir: "apoyados y financiados por los EEUU". Eso podría dar la impresión de que el conflicto es desigual y de que la existencia de Israel no corre peligro.

9) En informaciones sobre Israel, hay que evitar siempre que aparezcan las siguientes locuciones: "Territorios ocupados", "Resoluciones de la ONU", "Violaciones de los Derechos Humanos" y "Convención de Ginebra".

10) Los palestinos, lo mismo que los libaneses, son siempre "cobardes" que se esconden entre una población civil que "no los quiere". Si duermen en casa con sus familias, eso tiene un nombre: "cobardía". Israel tiene derecho a aniquilar con bombas y misiles los barrios donde duermen. A eso se le llama "acción quirúrgica de alta precisión".

11) Los israelíes hablan mejor inglés, francés, castellano o portugués que los árabes. Por eso merecen ser entrevistados con mayor frecuencia y tener más oportunidades que los árabes para explicar al gran público las presentes reglas de redacción (de la 1 a la 10). A eso se le llama "neutralidad periodística".

12) Todas las personas que no están de acuerdo con las sobredichas Reglas, son, y así debe hacerse constar, "terroristas antisemitas de alta peligrosidad".

PD. Afortunadamente, se están dando multitud de honrosas excepciones en los últimos días. Parece que los periodistas, especialmente los corresponsales, se han rebelado contra el silencio informativo decretado por Israel y tratan de recoger en toda su dimensión lo que ocurre en Gaza. Estos son algunos ejemplos:

"Desmontando los tópicos sobre Gaza", un análisis en el diario El Mundo de Mónica Prieto, en su día corresponsal en Israel y territorios palestinos
La última entrada del blog de Ignacio Escolar (Público),"Israel, la ley de Godwin y el talión"
Radiografía de la tragedia en Gaza: "Tres años viviendo en un ratonera", un reportaje de Juan Miguel Muñoz, corresponsal de EL PAÍS en Jerusalén

martes, 2 de diciembre de 2008

Un poco más de escepticismo

Durante muchos meses hemos visto páginas y páginas repletas de artículos (informativos, interpretativos y opinativos) donde los periodistas no podían ocultar su entusiasmo y regocijo ante la elección de Obama, primero como candidato demócrata a la Casa Blanca y después como presidente electo.
Pues bueno, hace algunos días, decía en este blog que quizá no debíamos empezar a alabarle el gusto antes de tiempo, ya que hasta el momento su acción se cirscunscribía a un discurso, nada más lo avalaba.

Creo que ahora sí es buen momento para empezar a comentar, puesto que Obama ya ha tomado sus primeras decisiones. Y sin embargo... en los medios de comunicación veo una asepsia informativa absoluta. ¿De verdad nadie piensa interpretar u opinar sobre sus primeros nombramientos?

Bueno, entonces, aún a riesgo de equivocarme estrepitosamente, lo haré yo: si la mitad de los cargos del nuevo gobierno van a ser de la época de Clinton y prácticamente la otra mitad, republicanos, Señor Presidente, ¿Dónde está el cambio?