martes, 26 de octubre de 2010
Arte moderno, ¿un chiste malo?
La cinta comienza con la voz distorsionada del artista diciendo "la historia va sobre un tipo que quería hacer un documental sobre mí y al final resultó que él era mucho más interesante que yo".
Alto ahí.
Cuando eres un artista, vivo (esto último, no es moco de pavo), un lote de pinturas tuyas puede alcanzar los 60.000 euros en subasta, tu obra la compra todo el famoseo holliwoodiense y hasta te encargan hacer una intro para los Simpsons, chico, nadie te culpará si la fama se te sube un pelín a la cabeza.
Si además tienes la posibilidad de hacer un documental sobre tu género artístico, ¿qué te impide dirigir una hora y media de oda a ti mismo?
Exit through the gift shop podría haberse convertido en eso. O, por qué no, en una crítica denodada de ese tipo del que Banksy habla al principio y al que dedica la cinta: Thierry Guetta, aka Mister Brainwash, mitómano trasnochado y plagiador con todas las de la ley que se hace de oro gracias a la copia sistemática de otros artistas.
Si nos ponemos, también podría haber sido una digresión pedante sobre la vacuidad del arte moderno. Sobre lo descabellado de pagar millones de cualquier divisa por un lienzo en el que aparece una raya y un punto.
Pero basta de lo que pudo haber sido y no fue.
En realidad, el documental tiene un poco de todo eso, pero está expuesto de una forma tan sutil y elegante que te marchas pensando: este Banksy tiene mucha, mucha clase.
Señores... pasen y vean.
sábado, 15 de mayo de 2010
Devaneos y veleidades de un lapicero
Hoy me lo pregunté. ¿De veras me enorgullece que me consumas día tras día?
Con un leve giro de muñera me arrancas a tiras la piel.
Dicen que no vendrán otros, que debo servir de simpre medio a un fin sublime.
Quedaré grabado sobre el piso que permite me adhiera a él.
Con delicadeza, me tomas de la cintura y recorres conmigo la geografía del papel. El crujido del grafito revela algo viejo y suave, como nuestra tranquila historia de amor, hecha de palabras y páginas y delirios y pláticas…
(En realidad, soliloquios)
"Todo el tiempo del mundo, eso es lo único que poseemos", me dijiste, escritor.
martes, 20 de abril de 2010
No hay luz en Matongé
Son las 9.10. El sol se despereza y estira sus rayos hasta casi tocarle la punta de la nariz. Clic clac, clic clac. El ruido es hueco, como hueca es la calle desierta. Dónde están los comerciantes? Se trata, claro está, de que es domingo. Sólo el mercado de Puces crecerá y se reproducirá en la Plaza de Jeu de Bal.
El sol es rojo, los adoquines dorados. Clic clac, clic clac. Sus ojos se entrecierran a causa de la luz, sonríen con cansancio, porque se saben incapaces de dormir.
Y eso que tomó dos pastillitas de soñar. Y un poquito de polvo blanco. Y fumó un par de canutos. Y bebió hasta vomitar.
Y sigue caminando, clic clac, clic clac. Bruxelles mon amour, mon insomnie. El camión de la basura chirría con esfuerzo mientras engulle las bolsas de colores que se extienden sobre la acera.
Un pobre diablo en chandal se debate entre espasmos por seguir corriendo y finalmente desiste. Ella lo sobrepasa cuando intenta encontrar el resuello por enésima vez.
Los flics realizan con parsimonia el último test de alcoholemia de la noche. O el primero de la mañana.
Dos árabes vienen del sentido contrario. Ella cuenta en voz baja y tranquila (uno, dos, tres) Ahlan, jamila!
Voilà, los chicos son previsibles. No hay porqué sorprenderse. Tampoco que asustarse, cuando ya ha vuelto el día.
Clic clac, clic clac. Cruza el puente sobre la calle Gray. Las vías solitarias brillan con furia, afiladas, como inmensos monstruos de hierro. Cada tejado rojo y puntiagudo la saluda. Cada edificio de cristal refleja el azul límpido e improbable de este cielo que no es de aquí. Las grúas mastodónticas invaden y ensucian un poco la estampa. Una gaviota chilla inclemente. Una ventana se abre para decir bonjour al nuevo día.
Bruselas se despierta en la mañana dominical.
Son sólo las 9.30 y hace mil años que dejó Matongé.
domingo, 21 de febrero de 2010
Radiografía de un encuentro
Él entra vestido de domingo aun siendo martes; incluso se ha puesto un clavel en la solapa de la chaqueta. En el bolsillo derecho lleva un pequeño ratón muerto y a medio descongelar. En el bolsillo izquierdo, la carta de amor de una octogenaria. Los calcetines van desparejados, uno negro y otro azul, ya que no se atrevió a encender la luz por no despertarla, a Ella, Inminente Ex Novia.
Augustina, en su silla de ruedas al fondo del salón de verlaTelevisiónyjugaraldominó, lo ha recibido con una sonrisa plagada de agujeros negros, pero igualmente grandiosa. Querido primer Novio. Visita semanal del Gran Amor. Es igualito a Faustino y como la nebulosa senil le impide recordar el paso de los años, Miguel decidió en un momento dado no romper el entusiasmo de la vieja, que lo mira con gratitud infinita mientras discuten los detalles de la boda que al parecer nunca llegó a materializarse. Después, lee sus cartas entusiastas y las contesta sacando toda la vocación romántica que no puede emplear con su actual pareja.
Ella es eminentemente práctica. Ella se ríe de las cartas que él le escribía cuando comenzaron a salir. Ella estudiaba Éconómicas para dinamitar el sistema desde dentro. Ahora lo hace para empezar a trabajar en la empresa de su, ejem, amigo Julio.
El ratón es para la Iguana. Presiente que pronto ambos deberán mudarse. Miguel trata de sonreír, pero no puede.
La otra Ella, la que va estrujada junto a la puerta, lleva una enorme bolsa de Prenatal, a juego con su panza redonda y voluminosa. El destino del contenido, una silla de bebé para el coche, no es el auto en sí, sino la tienda en sí. Valeria ya no tiene coche, tiene una carta de Inminente desahucio en su bolso de Prada. El cual, probablemente, también tenga que vender. Los bebés comen mucho, cagan mucho y gastan mucho, y por algo hay que empezar. El corazón del tamaño de un garbanzo latiendo veloz en su vientre es lo único que tiene y lo único que importa. Debería sonreír, pero no le sale.
Las puertas se abren una vez más. El vagón va atestado, como siempre.
Entran tres músicos que se apiñan como pueden, dando codazos respetuosamente para hacer sitio a los instrumentos y a la música. Y comienzan con un clásico:
"Sóooooolo le piiiiido a Dios... que la Guerra no me seeea Indifereeeeente...."
Miguel sólo le pide a Dios, si es que tal cosa existe, que la Inminente ExNovia no le deje. Valeria sólo le pide a Dios seguir siendo fuerte. Sus miradas se cruzan. Se produce un momento de esos que, por la obligada proximidad, sólo se dan en el subterráneo. Un guiño de complicidad. El chico vestido de domingo mira a la chica preñada a la que nadie ha cedido su sitio. No se conocen, pero ambos compadecen al otro y se envían una sonrisa de ánimo. Los Inminentes quedan en un discreto segundo plano.
Por un instante, las cartas duelen un poco menos.
lunes, 18 de enero de 2010
Amor en tiempos del blog
Admito que buscaba saber un poco más sobre ti,
pero nunca pretendí aterrizar
en tus desvelos, en tus miedos o en tu dolor.
Ahora me siento una intrusa.
Sé, de una forma difusa,
velada aunque consciente,
que los versos han sido publicados,
que al parecer a ti
no te importa desnudar tu historia…
Para mí, sin embargo,
ha resultado tan violento
que casi me he sonrojado.
Ha sido como hurgar entre los papeles del amado
y encontrar secretos que no deseaba conocer,
no por miedo:
tan sólo por respeto y pudor,
por no quebrar la veneración distante
que te profeso.
Así que ahora me siento sucia.
Convertida en una especie de amante no correspondida,
una de esas personas
que saben demasiado sobre el ser admirado
y acaban confundiendo fantasía y realidad.
Creen conocer al otro,
sienten una proximidad, una cercanía y una intimidad con él
que raya en el amor cotidiano,
ese que es viejo y suave y profundo.
Sólo que, en realidad, tal intimidad no existe.
Te prometo que yo ya no escribía sobre soledad
ni sobre tristeza.
Tampoco lo hacía ya sobre amor.
No sé, entonces, por qué despiertas en mí
una ternura brutal,
un deseo entrecortado e irreal,
una admiración profusa.
Un leve atisbo de celos por compartirte con alguien
(y no sé con quién; quizá, incluso una ausencia);
un dolor sordo y pasajero cuando pido que aparezcas
y no estás.
Creo que es por la mezcla de esa mirada límpida
y, casi imperceptible, tu olor.
Lo capto sólo a veces,
cuando te detienes a mi lado
un instante más de lo debido,
y vuelves a caminar.
Entonces llega una vaharada;
si estoy atenta, la puedo aspirar
antes de deshacerse en el aula.
Hueles a hombre pulcro, metódico y triste.
¿Quién gesta tal indiferencia?
¿Cómo se puede sentir desprecio o frialdad
ante esos ojos que son verdad, que son ilusión?
¿Acaso mienten tus ojos?
Me invade una pena infinita
al descubrir que sufrías.
Que no eras feliz.
No quería saber a quién amas.
Quién dejó de sufrir por ti.
He sido una intrusa.
Caí en ellos por casualidad, lo prometo,
no deseaba verlos.
Admito que quería saber un poco más de ti,
pero nunca pretendí aterrizar
en tus versos, en tus miedos y en tu dolor.
Sin embargo, tampoco es justo que
cuando había conseguido ser tan vieja,
me conviertas de nuevo en una niña
que escribe cartas de amor.
miércoles, 1 de abril de 2009
Abulia
Al contrario que nadando, nadeando te ahogas.
Eres una sirena varada en las rocas.
Eres una bulímica sin ganas de vomitar.
Te dejas el alma en casa y ni siquiera pasas a recogerla.
O se te cae al suelo, y olvidas que debes volverla a guardar.
Eres bruma en verano.
Eres algo roto que alguien olvidó arreglar.
¿Para qué?
Vas de paquete en un maletero cualquiera.
Eres la cornisa en la ventana, a la que se agarra el suicida y decide no saltar.
Y si suena el teléfono? Noooo.
La apatía gana a las ganas. Estás partida. No sabes llorar. Las lágrimas, si caen, caen con desgana, no se molestan ni en mojarte la cara.
Las horas se vuelven ceniza, como mates
(y matan poco a poco)
Ya no queda de esa cosa que se llamaba…¡cómo se llamaba?
Ilusión…
y vuelta a la carga.
Una semana nadando
Seis nadeando
Así cómo vas a flotar.
martes, 27 de enero de 2009
El otro Tom y los 4 tipos de informadores

Muy a cuento de "Estrellitas de Holliwood", el artículo que José Ángel Mañas ha escrito para Punto de Encuentro (autopromo! autopromo!), hoy he tenido la oportunidad de comprobar hasta qué punto el escritor tiene razón.
Resulta que he asistido a la rueda de prensa de Valkiria, con todo el despliegue de medios que ello supone. La sala del Ritz en la que se celebraba estaba hasta la bandera.
Tom Cruise (wohhhhhh, etc.) llega rodeado de guardaespaldas más o menos voluminosos y se sienta. A su lado, el señor guionista, Christopher McQuarrie. Y comienzan las preguntas.
Aquí entran en juego los cuatro tipos de periodistas:
-El frívolo lameculos, que, desgraciadamente, suele ser la ("oh, Tom, estás taaaaaaaan guapo en la película...eres un actor brillante"). Disculpa, pero, ¿dónde está la pregunta?
-El pseudo-cachondo ("eres un hombre de acción, no utilizas dobles, igual que yo, jeje, y sin embargo, nunca te haces ni un rasguño: explícame cómo lo haces, ¡a mí siempre me parten la cara!"). Muy gracioso pero, según mi corta experiencia, los actores de Holliwood tienen un sentido del humor bastante escaso y, por cómo tuercen el gesto en una incómoda sonrisa, sospecho que la mayoría de las veces no captan el humor patrio (el cual tampoco es que sea demasiado inteligente).
- El listillo ("según tengo entendido, el presupuesto fue kdjdfglj y la documentación para la película consistió en dsklfjf y la pregunta es dikjlkj"). Vale, la finalidad de este tipo de preguntas es, más que ahondar en la cuestión de fondo, demostrar cuáaaaaaanto sabe este informador. Por lo general, la respuesta aporta muchísima menos información que la propia pregunta.
- Finalmente, el exaltado. Este tipo, por lo visto, es el que más abunda en el círculo madrileño. Su actitud consiste en indignarse de forma pública y notoria ante cualquier vicisitud que se presente, del estilo de: un móvil sonando en la sala, otro compañero periodista que se levanta al formular su pregunta y tapa por breves instantes al actor o actriz (ésta es la peor afrenta que puede hacérsele a un cámara), una pregunta de índole personal no contestada o un retraso de diez minutos en el Photocall.
El resultado es el esperado por los organizadores: no hay preguntas incómodas en ningún momento. Las respuestas del actor son, invariablemente, contestaciones genéricas, válidas para cualquier pregunta, que se quedan en cuatro ideas:
- Me encanta hacer películas
- Vivo para el cine y para mi familia
- Todos estábamos muy comprometidos con este proyecto
- Tratábamos de dar a conocer esta historia a la gente
Pues eso, una concreción que tira de espaldas.
Lo peor es que creo que, para llegar a esa genialidad, el señor Cruise cuenta con un amplio número de asesores. Como ellos no pueden sentarse en la mesa (cantaría un poco), MacQuarrie se lanza en su ayuda y contesta por él cada vez que el actor se queda con la boca abierta y la mirada perdida tratando de dar respuesta a las intrincadas preguntas que le formulan.
Sí, Mañas, los actores resultan decepcionantes (los periodistas, un poco, también).
jueves, 22 de enero de 2009
Licencia
Últimamente me sale el periodismo por las orejas. Y tanta objetividad me mata. Pequeña isla, pues.
¿Te acuerdas? Paseábamos sobre las hojas secas de finales de verano, aplastando tópicos. Porque, tú ya sabes que los árboles se desnudan en otoño: siempre me recordabas que vivíamos en un maldito lugar donde todo avanzaba al revés. Quizá era por eso que lo sentíamos retrasarse, el tiempo pasaba tan lento que alguna vez imaginamos que las agujas de mi reloj circulaban en sentido inverso. Y a quién le importa eso. Era este hecho lo que nos transportaba a un espacio y una dimensión únicas, a salvo de lo vulgar de la vida cotidiana, del resto de entes de los que nos vemos rodeados aún hoy.
Sabes también que es lo que más añoro ahora de ti, esa sensación de sosiego que va contigo donde quiera que estés, que se convierte infinitud de veces en el sustituto de la soledad, cruel compañera que nos empuja al fondo del precipicio a veces; aquella con la que, ya sabes, lucho cada día.
Tú me sientes fuerte, así me lo dijiste el primer día que me miraste y yo te sonreí con los ojos puestos en otra parte, sin sacarte de tu error; amagos de agradar a la gente, como siempre, en algo a camino entre la amabilidad y una hipocresía apenas perceptible, tal y como me han enseñado que debe ser. Como solía ser antes de encontrarte.
lunes, 12 de enero de 2009
Sobre Gaza
1) En Oriente Próximo son siempre los árabes quienes atacan primero, y siempre es Israel quien se defiende. Esa defensa se llama "represalia".
2) Ni árabes, ni palestinos ni libaneses tienen derecho a matar civiles. A eso se le llama "terrorismo".
3) Israel tiene derecho a matar civiles. Eso se llama "legítima defensa".
4) Cuando Israel mata civiles en masa, las potencias occidentales piden que lo haga con mayor comedimiento. Eso se llama "reacción de la comunidad internacional".
5) Ni palestinos ni libaneses tienen derecho a capturar soldados israelíes dentro de instalaciones militares con centinelas y puestos de combate. A eso hay que llamarlo "secuestro de personas indefensas".
6) Israel tiene derecho a secuestrar a cualquiera hora y en cualquier lugar a cuantos palestinos y libaneses se le antoje. Su cifra actual ronda los 10 mil, 300 de los cuales son niños y mil, mujeres. No se precisa prueba alguna de culpabilidad. Israel tiene derecho a mantener secuestrados presos indefinidamente, ya sean autoridades democráticamente elegidas por los palestinos. A eso se le llama "encarcelamiento de terroristas".
7) Cuando se menciona la palabra "Hezbollah", es obligatorio añadir en la misma frase "apoyados y financiados por Siria y por Irán".
8) Cuando se menciona "Israel", está terminantemente prohibido añadir: "apoyados y financiados por los EEUU". Eso podría dar la impresión de que el conflicto es desigual y de que la existencia de Israel no corre peligro.
9) En informaciones sobre Israel, hay que evitar siempre que aparezcan las siguientes locuciones: "Territorios ocupados", "Resoluciones de la ONU", "Violaciones de los Derechos Humanos" y "Convención de Ginebra".
10) Los palestinos, lo mismo que los libaneses, son siempre "cobardes" que se esconden entre una población civil que "no los quiere". Si duermen en casa con sus familias, eso tiene un nombre: "cobardía". Israel tiene derecho a aniquilar con bombas y misiles los barrios donde duermen. A eso se le llama "acción quirúrgica de alta precisión".
11) Los israelíes hablan mejor inglés, francés, castellano o portugués que los árabes. Por eso merecen ser entrevistados con mayor frecuencia y tener más oportunidades que los árabes para explicar al gran público las presentes reglas de redacción (de la 1 a la 10). A eso se le llama "neutralidad periodística".
12) Todas las personas que no están de acuerdo con las sobredichas Reglas, son, y así debe hacerse constar, "terroristas antisemitas de alta peligrosidad".
PD. Afortunadamente, se están dando multitud de honrosas excepciones en los últimos días. Parece que los periodistas, especialmente los corresponsales, se han rebelado contra el silencio informativo decretado por Israel y tratan de recoger en toda su dimensión lo que ocurre en Gaza. Estos son algunos ejemplos:
"Desmontando los tópicos sobre Gaza", un análisis en el diario El Mundo de Mónica Prieto, en su día corresponsal en Israel y territorios palestinosLa última entrada del blog de Ignacio Escolar (Público),"Israel, la ley de Godwin y el talión"
Radiografía de la tragedia en Gaza: "Tres años viviendo en un ratonera", un reportaje de Juan Miguel Muñoz, corresponsal de EL PAÍS en Jerusalén
martes, 2 de diciembre de 2008
Un poco más de escepticismo

jueves, 27 de noviembre de 2008
Periodismo Portátil
Incluso los radicales de la liga anti-nuevastecnologías estarán de acuerdo: a pesar de que son un auténtico quebradero de cabeza (cortocircuitan las mentes mejor amuebladas), el ordenador, Internet y sus allegados son útiles. Inmensamente útiles. Abren no ya un mar, sino un océano de posibilidades.Una de ellas es lo que el periodista chileno Juan Pablo Meneses denomina "Periodismo Portátil" . Gracias a la red, el reportero ya no tiene por qué depender de una redacción; menos aún de un jefe.
El hecho de que hoy en día todo quisqui pueda ser periodista (bastan un simple teléfono móvil y el don de la oportunidad) no tenía por qué suponer una fuente de desgracias para el informador profesional. Si las nuevas tecnologías han democratizado el periodismo y cualquiera puede convertirse en periodista, entonces es justo que el que ya era reportero, pueda serlo aún más.
Tal y como señala el profesor Ramón Salaverría, "gracias a las tecnologías digitales ha surgido una nueva generación de periodistas" que escribe desde casa, colabora con (en lugar de trabajar para) periódicos y revistas, y lo más importante, tiene lo que todos querrían para sí: movilidad y libertad para elegir sobre qué quiere escribir.
Aunque la estabilidad económica es menor (y el sueldo también), ser freelance permite escribir sobre lo que verdaderamente se considera importante. Y no depender de ideologías ni intereses económicos más allá de los propios.
Para ahondar un poquito más en el tema, se puede ver el artículo "Periodistas sin redacción" en la edición digital de EL PAÍS. El link es http://www.elpais.com/articulo/portada/Periodistas/redaccion/elpepisupcib/20081127elpcibpor_1/Tes
domingo, 9 de noviembre de 2008
La escéptica
El jueves por la noche nos encontrábamos tiradas en su sofá, viendo los MTV Europe Music Awards. Me había levantado a por una Coca-Cola cuando la oí gritar como poseída. PERO VAMOS A VER, QUIÉN **** SE SUPONE QUE ES, EL MALDITO CHE GUEVARA?? ACASO ES EL ****** NELSON MANDELA???? Ante tanta indignación la interrogué con la mirada y, con la venita de la frente aún hinchada, me contestó: MÍRALOS A TODOS COMO ESTÚPIDOS, CON CAMISETAS Y VESTIDOS DE OBAMA! PERO SI EL TIPO ÉSTE AÚN NO HA HECHO NADA!!!!
Barak Obama ha ganado las elecciones en EEUU, de acuerdo. Yo, con el 99% de la población mundial, pienso que es poco factible una administración norteamericana aún peor que la anterior. Pero, ¿de verdad tenemos que asumir que este hombre es el nuevo mesías? ¿Habría recibido la mitad de la atención mediática que se ha llevado si no fuera afroamericano? Aunque celebro que el sueño de Luther King se haya cumplido, y lo que supone que un negro llegue a la Casa Blanca, creo que su triunfo se ha debido en gran medida a algo que los medios hacen a menudo cuando encuentran un personaje medianamente carismático (y Obama lo es): lo encumbran, lo elevan al estrellato, casi lo deifican. Y claro, así parece que el ya ex senador va a salvar a la humanidad en cuando entre en el despacho oval.
Amy Goodman, de Democracy Now, decía, y con razón, que quienes han pagado la megacampaña del nuevo presidente son en buena parte gente de Wall Street, y que por tanto, es a ellos a quienes Obama deberá fidelidad en cuanto tome posesión de su nuevo cargo. Quizá por ello la clase media (omnipresente en su discurso) y por descontado, las clases bajas, pasarán a un discreto segundo o tercer plano. Obama coincide con McCain en incrementar el número de las tropas en Afganistán. Obama ha prometido eterna lealtad al lobby judío estadounidense y mano dura con Hamás. Para ser francos, Obama tiene unos intereses bastante más cercanos y se parece mucho más a cualquier wasp de a pie que a un negro del Bronx.
Mi amiga estaba indignada por esa exagerada manía de la sociedad actual de ponerlo todo en blanco y negro, por el maniqueísmo exacerbado que nos impide ver las cosas, no con pesimismo, sino simplemente con espíritu crítico.
Estaba a punto de contestarle Yes we can o algo similar pero me callé y pensé que algo de razón, sí llevaba.
domingo, 26 de octubre de 2008
Kapuscinki
Así pues, mientras en la facultad nos abruman con la idea de la honestidad y rigurosidad como elementos indispensables para hacer buen periodismo, en mi cabeza va formándose una imagen nítida de mi futuro a medio plazo. Gracias a toda esa honradez, me veo de panoli chupatintas redactando obituarios o prediciendo el horóscopo en un periódico regional hasta el fin de los días.
No se trata de que mi actitud haya cambiado a causa de las opiniones de los profesores, no. Se trata de que para bien o para mal, vengo así de fábrica. No sé mentir y no tengo lo que coloquialmente se conoce como 'morro'. Si acaso, soy de esas de las que se dice 'es que de buena, es tonta'. Esto no va de echarse flores: más que virtud, lo considero un lastre.
En éstas, me encuentro releyendo al señor Kapuscinski, cuando choco con una observación muy muy interesante. Dice así: "Creo que para ejercer el periodismo, hay que ser un buen hombre o una buena mujer". Si se es una buena persona, explica, se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades y sus tragedias. Si sentimos un interés sincero por la historia que intentamos comprender, la gente se abrirá a nosotros y nos hablará. Tan sólo mediante esa empatía podremos obtener del otro la información que necesitamos.
El tío va y dice que 'los cínicos no sirven para este oficio'. Quizá sólo sean chocheos de un viejo periodista con una visión desfasada del mundo, pero no puedo evitarlo: de repente creo ciegamente en Kapuscinki. Sus palabras me dan esperanzas, me hacen sonreír.
martes, 14 de octubre de 2008
A vueltas con la objetividad
Para mí, sin embargo, se trata de algo utópico, pero no por ello excluible. Por ética profesional y por moralidad, a la hora de enfrentarnos a cualquier tipo de acontecimiento, debemos tratar de ajustarnos lo máximo posible a la realidad de los hechos. Es cierto que todo tiene múltiples vertientes y puntos de vista, que la gama de grises es infinita, pero quizá por eso, una buena forma de acercarnos a la verdad, sea tratando de recoger el mayor número de matices. Porque la objetividad no es más que la suma de todas las subjetividades.
Es en este aspecto en el que concuerdo con Revel: al igual que la utopía, debemos buscar la objetividad, tratar de aproximarnos por todos los medios, no desecharla tan sólo por que parezca imposible llegar a ella.
Galeano decía, y creo que es bien aplicable al concepto del que hablamos: "Si yo camino 10 pasos, la utopía se alejará diez pasos. Si camino 20, se ubicará 20 pasos más allá. Bien sé que por mucho que ande, nunca la alcanzaré. Pero para eso sirve la utopía, para caminar"